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03/04/2011

Mi estilo literario en poesía
Javier R. Cinacchi

No hay ningún poeta al cual quiera imitar, sí tal vez me inclino a algún estilo concreto en alguna poesía concreta. Los poetas que más me han cautivado su estética, y sus formas son Federico García Lorca, Gustavo Adolfo Becker, y de forma más tardía Borges. Luego, me gustan muchos poetas, aunque no todos. Me escapo de lo nihilista, “saturniano”, “poesía oscura”, más que nada por los mensajes, el estilo estético, y en el último caso porque tiendo a ser lo contrario: claro en la expresión de ideas.

Cada poeta tiene algo especial, de los reconocidos generalmente me gusta algo de cada uno de ellos. Por ejemplo no me gusta la musicalidad en general de Walt Witman que me llega desde su prosa traducida, pero la esencia de Witman en sus “hojas de hierba” me atrae, sus comparaciones muchas veces invitan a navegar con la mente en el pensamiento poético. Roberto Juarroz, es un poeta que no siempre comprendo, pero puedo llegar a disfrutar aún sin comprender la poesía que no comprenda, de sus obras de “Poesía Vertical”. En especial me atrae el juego que utiliza muchas veces con el lenguaje y las oposiciones ausencia-presencia.

Si tuviera que elegir ¿qué dejar con mi poesía? No lo dudaría: mensajes, contenidos, ideas, y una vaga imagen de un pequeño poeta que posee un nombre. Es entonces que llego a veces a sacrificar otras cuestiones en un poema tales como rima, ritmo, e incluso comparaciones muy elaboradas, que presumo sólo me comprendería de utilizarlas otro poeta, o alguien que esté en el tema. Pero eso no quiere decir que nunca utilice estas cosas.

En cada poema que escribo, no está como centro Javier R. Cinacchi; hay distintos centros. El primer poema que recuerdo que haya escrito, por ejemplo, gira en torno de la búsqueda de la felicidad, y el estilo que más tenía en mente es el de García Lorca en el sentido de la musicalidad, pero claro ¿se me puede pedir mucho en mi primer poema? Éste está en “Poesías de la vida libro I”, es el poema llamado “La búsqueda de la felicidad”, y ya en éste le doy mucho valor a la expresión de una idea, más que por ejemplo la expresión de un arte o estilo en sí.

Hasta no hace muchos años, y estoy escribiendo esto en el 2011; tomaba casi a una poesía como un hijo pequeño que uno cuida, y claro no podía desecharlas. Actualmente se van quedando algunas literalmente borradas, estoy tomando a cada poesía como un cuadro (y algunas no llegan a serlo), una representación de algo. No obstante, han quedado unas cuantas sin publicar de las primeras, aunque nunca me atreví a borrarlas, y realmente me costaba mucho escribir cada una de ellas. Las musas me visitaban poco en mis comienzos, o mejor dicho, me costaba verlas.  Actualmente me es fácil escribir poesías en mi estilo, pero las tomo como un dibujo que podría llegar a ser un cuadro, si veo que la base es mala desecho tal poema. Salvo algún caso puntual.

A veces creo que un poema por más de no gustarme del todo a mí, puede llegar a gustar mucho a otros, cuestión que me ha ocurrido -y no voy a dar los nombres de tales poemas-, entonces por consideración al lector quedan si no me desagradan del todo.

Creo que un poeta, debe perfeccionarse en la selección. En todo momento se selecciona entre una palabra u otras, entre una comparación u otras, entre un tema y otros, etc.

El vocabulario que utilizo en general, suele ser claro, me imagino a un lector común y corriente sin ningún tipo de preparación universitaria. Y considero no es entretenido leer algo que no se comprenda, busco entonces se me comprenda.

En lo que será la continuación del libro “101 poemas reproducidos en la vida”, me tomo un poco más la libertad de colocar versos no tan claros, pero este libro tendrá comentarios incluidos. No obstante, estoy indeciso por ejemplo si a partir de éste hacerlos todos así o no. Ocurre lo siguiente, considero que (en el espíritu de la poética moderna), ninguna poesía está totalmente terminada, y puede llegarse a interpretar de distintas formas sumando en parte el lector su arte; o vivencias; si comento cada poema, sospecho se pierde un poco esa libertad.

Un mismo tema, he descubierto que puedo escribirlo de muchas formas distintas, es decir podría escribir un libro que hable de algo, y cantidad de poemas giren entorno a ese algo con algún tipo de relación; tal es el caso de los libros “La esperanza en poesías”, “poesías de un poeta cristiano” y “Poesías de amor por Javier R. Cinacchi”, y pese a girar en torno de un tema decir cosas distintas. Pero, por ejemplo, en poesías de amor, me guié de cierta forma por una cronología del sentimiento en algunos poemas que fui intercalando. Por ejemplo, uno de los primeros poemas es “Deseando un beso”, mientras que uno de los últimos en general ya están escritos desde una perspectiva de ya estando en pareja durante años. No obstante en todos el tema central es el amor (incluyendo el amor como sentimiento), y tal libro podría tener millares más de poemas de amor, pero sinceramente no me gusta hablar sólo de amor, creo al lector le gusta leer variedad.

Por otra parte, no realizo un acomodamiento de poemas en una obra según conveniencia; quedan en el orden en el cual los escribo.

En general incluyo rima ¿por qué? La verdad es que me gusta más con rima, pero una rima suave y no rígida como aquellas que se usaban en la época de Lope de Vega, Góngora, etc.

Por último hay unas pequeñas perlitas que tal vez algunos algún día las vayan encontrando: una continuación de los temas poéticos, algunas poesías van mostrando la vida de Javier e ideas; pero es tal vez difícil diferenciar aquellas que hablan de mí, de aquellas que no hablan de mí, pero dejo pistas. Esto es por que no voy a limitar con mi muy pequeña persona y vida, y a su vez no quiero alejar totalmente la poesía de mí por que es parte de mi vida y percepción.

Mi tema principal es la vida "esas cosas que pasan en la vida", comencé a escribir poesías de la vida de adolescente, ahora que tengo el doble de edad voy dejando rastros de poesía de una vida y percepción particular, además de otras percepciones o como actualmente prefiero decirles “imágenes”, o “cuadros”.

La inspiración: La inspiración es variada, puede haber desde una representación de una escena concreta de la cual sería la inspiración en sí tal escena; a una suma de inspiraciones de forma semejante a un sueño consciente, despierto y lógico. Algunas veces por ejemplo me digo: “voy a escribir una poesía ahora”; y comienzo a hilvanar ideas tal vez observando a mi alrededor, o imaginándome una escena, sumándole un sentido; o bien me planteo un tema concreto, un título, y a partir de este título escribo una poesía, o al contrario el título viene al final del poema, en ese punto en el cual una palabra puede cambiar todo el significado de una poesía. Y un verso me da pie para otro verso de los que van formando el poema.

Por otra parte no sólo me dedico a la poesía, escribo también otros temas. En un momento sólo quería ser poeta (poema “Poesía, la prefiero” del libro poesías de la vida libro 2), en la cual decía por ejemplo: “Quisiera poesías escribir tantas, / que nadie pueda leerlas todas,”; luego me choqué con una realidad: no se vive sólo de poesía, y la gente en general lee poco. Entonces llegué a la conclusión: mejor menos, una muestra. Algo así como para saber el gusto de este jugo de frutas, no hace falta probar todas las variedades o cada una de sus frutas. Igualmente me encanta la poesía haciéndome tiempo para ella; hasta mi única novela hasta ahora escrita, está llena de poesía.

Y, saliendo de lo lírico está mi amplio trabajo de explicaciones, en especial en informática, que lo menciono por tener su peso, creo no es lo mismo un poeta escribiendo en el pasado en un papiro, y hablando de la naturaleza; que uno escribiendo en una máquina de escribir en plena revolución industrial; o uno actual que escribe en una computadora rodeado e interactuando con tecnología. Pero algunos poetas (e intento estar en este grupo), realizan un pasar por alto en la mayoría de sus obras la tecnología y cultura de su actualidad salvo pequeñas alusiones, y relatan la poesía de la humanidad. Esa poesía que si lees dentro de mil años continua siendo bonita y entendible, sin tener que realizar un curso de historia o cultura de la época. Con esto estoy diciendo que no soy de vanguardia, ni clásico. Y repito a lo largo de mis poesías me gusta de vez en cuando hacer excepciones, por ejemplo el poema en mi hasta ahora último libro terminado llamado “Hoja en blanco”, hay un claro estilo de vanguardia; y mi idea en tal libro (101 poemas...), es que comenzaba con sonetos, más o menos respetando el estilo soneto; pero más o menos de repente dejo de hacer sonetos, y hasta un poema es sin forma (aunque con forma), el de estilo vanguardia; pero al final termino con sonetos. Añado así una poesía no escrita, una poesía escrita en las formas representadas (otra perlita que te estoy contando en este texto): hay periodos en que somos distintos, ¿se puede juzgar a un poeta por un poema? ¿a todos los actos por un acto? ¿molesta romper alguna regla? Etc. Sí también me gustan los temas filosóficos, y en muchos poemas hay inclinaciones filosóficas, o que podrían dar pie a realizar un ocio (filosofar). ¡Vistes todas las cosas que pueden entrar en un poema! Por otra parte, como verás, hay distintas formas de leer mis poemas.

 
 
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