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La música y cultura musical que me fascina el White Metal, Rock cristiano pesado, Metal :-)

A los 12 ya era medio rockerongo comenzándome a dejar el pelo largo, y un poquito antisistemaquenomeconvence... Pasa tiempo y terminé heavy, pero callejero y con tachas desde la bota a la campera de cuero porque era con tal cultura con lo que más me identificaba: en un boliche que te rebotaban por el tipo de zapatillas... y te cobraban fortunas todo, ni ahí. Cumpleaños y demás... no era lo mio, el antisistemaquenoleconvence, a un lado. Incluso en el 2013 nunca aprendí a bailar algo “común” cuestión que me resulta un tanto graciosa. En la secundaria mientras mis compañeros jugaban al futbol, yo practicaba karate; mientras se iban a joder por ahí o se quedaban en "banda", yo me iba con tres o cuatro a caminar por las vias, o entre edificios abandonados mientras comiamos un sánguche de jamún y queso.

Aparte las letras de lucha en el heavy, el sonido del la guitarra eléctrica, la batería en su golpeteo, la voz en gritos, el bajo retumbando y llenando... el baile heavy metal, ¡como me gusta! el mensaje de aguante, no se rindan, luchar por los sueños, y letras que hablan de guerreros... De adolescente de lunes a viernes en el trabajo camisa y corbata, el viernes a la noche tachas y demás, y a la libertad de la calle, no era cristiano en aquel entonces. Hubiera estado bueno haberlo sido, pero el mensaje de salvación aún no me había llegado.

De adolescente es que me marcó mucho el hecho de hacerme de amigos metaleros en la capital porteña de Argentina. Fue un encuentro con la movida, extraña, escuchando música metálica en un salón de video juegos, y yo con un CD de música clásica y otro que creo que era heavy. Me amigué con ellos. Uno se suele identificar mucho con el gusto musical. Asimismo allí conocí una realidad de muchos: gente que duerme en la calle, gente con conflictos que igual lejos de deprimirse la pelean, asimismo en algunos casos el peligro de una mala vida; y me dio una experiencia... interesante. El problema allí era que estaba mucho en la calle, no la movida metalera en sí. La calle trae complicaciones sea cual sea la cultura musical que se posea. Luego se daría que esos amigos no estarían más, muchos terminaron incluso mal, o veía que caminaban en peligro, por ejemplo con el alcohol, o vidas peligrosas, o cuestiones no recomendables.
Se van dando vueltas en la vida, o en la búsqueda, uno va modificándose un poco, o adquiriendo nuevos gustos y demás. Tuve despertares y dormidas en la cultura heavy, si bien siempre fue mi estilo preferido en música, lo que más fuerte escucho, no siempre era un metálico activo. De hecho cuando aprendí guitarra, lo que más interpretaba era tango, muy influenciado por mi profesor.
Al final en el cristianismo, encontré el rock duro nuevamente -dos veces: antes de casarme, y después de divorciarme-, el rock extremo pero ahora cristiano; el heavy metal cristiano o white metal, que me resulta ideal, por tener asimismo un mensaje positivo en sus letras, juntado al de lucha, o al mensaje de aguante, que suele estar muy marcado en el heavy metal. Pero al ser cristiano hay más limites entre lo que conviene y no, entre lo que daña y lo que hace bien. Algo muy positivo es el metal cristiano. Tal es así que en abril del 2013 comencé un proyecto para los interesados en formar parte:

Metal cristiano com ar

 

 
 
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